Cosplay: Sayaka Miki {Barcelona 2015}

¡Buenos días!
Tras mi "corta" crónica de mi estancia en el salón del manga de barcelona, y como os avisé, os traigo una entrada hablando poco a poco de mis cosplays. Esta entrada va dedicada al cosplay que hice el sábado 31 de octubre: Sayaka Miki.

Sayaka Miki es un personaje de la serie Madoka Magica. Se trata de una joven con el pelo azul y su traje consiste en una camisa palabra de honor sujeta por una armadura de pecho, una falda plisada en desnivel, medias blancas hasta por encima de la rodilla y botas azules. Todo eso adornado con una capa blanca, guantes blancos y unas mangas azules para el antebrazo.

En este cosplay utilicé tela sencilla azul, un sujetador blanco, una camisa de primark y tela blanca. Los guantes blancos y las medias son de los chinos. Las botas las compré en chicfy y las customicé lo mejor que sé.

Lo primero que empecé a hacer fue la armadura sujetador. No qería tampoco que pareciera armadura porque utilizar paperclay (con lo que los cosplayers pobres hacemos armaduras) al parecer es muy complicado y se agrieta, así que mi idea principal era encontrar la forma de endurecer lo suficiente la tela para que no necesitara imprimación y no absorbiera la pintura en spray. Normalmente la imprimación universal es un producto caro y leroy merlín no vendía solo imprimación para telas (y la pintura de tela en spray no existe en oviedo), por lo que empecé a preguntar a una amiga de artes si conocía algún método y luego me puse a mirar yo. Lo más parecido que encontré fue que los artistas, para “imprimar” el lienzo para pintar, pueden llegar a usar cola blanca y agua. Así endurecen un poco el lienzo y además hacen que la pintura se adhiera mejor. Como supondréis la cola blanca y el agua no son productos muy caros, así que hice la prueba. 

Eché varias capas de aquella “mezcla art attack” al sujetador, dejando que secara al sol. Por suerte esa parte fue fácil pues mi casa se orienta al sur. Tras la primera capa, el sujetador estaba endurecido, la banda de cierre tenía una textura de cartulina. Hora de pintar.

En un primer momento pensé en bajarme a la parte baja de mi edificio con papel de periódico o similares para pintar en spray, pero finalmente hice una estructura de contención a base de cajas de pizza, con una base y paredes para evitar que la pintura diera a alguna parte de la cocina. Eché dos capas de pintura azul (dejando que secara, obviamente) y así conseguí la capa base de mi armadura. Más adelante utilicé un permanente dorado para los bordes de la armadura, midiendo un centímetro para hacer el borde.
Et voilà! un sujetador convertido en armadura, versión low-cost.


Mi siguiente compra low cost fueron los botines de sayaka. En una tienda en santander había visto unos parecidos a los que lleva en el anime, pero con tela similar al ante y difícil de manipular, por 20 euros. Por suerte una amiga me había mostrado chicfy hacía tiempo. Chicfy es una tienda online en la que vendedoras españolas ponen a la venta su ropa de segunda mano, por el precio que ellas elijan. Los gastos de envío rondan los 4 euros entre semana y los dos en fin de semana, e incluso a veces hay ciertas ofertas especiales donde se vuelven 1 euro. Estuve haciendo búsquedas varios días a ver si alguien vendía botines azules por un módico precio, y al final di con lo que quería. unos botines muy parecidas a las de sayaka, con la única diferencia de ser planos y llevar unas cadenas bastante fáciles de quitar. Utilicé el mismo permanente dorado que en el sujetador para hacer el borde a un centímetro de la parte superior e inferior y corté la sujección de las cadenas, dejando unas botas lisas con un parecido alto a las de sayaka.



Ahí todavía está solo hilvanada, pero bue.
Y luego comenzamos la odisea. Porque llegaba la costura. Para ahorrarme un poco de trabajo, en vez de comprar tela de camisa y hacerme el patrón, fui a primark y compré la primera camisa blanca que vi. Corté la parte superior de la camisa para dejarla en palabra de honor y la inferior para darle la forma que tiene el personaje, dejando el ombligo al aire. Esa parte fue sencilla. Corté e hilvané y me lo pensaba llevar a santander para coserlo en máquina, pero el destino tuvo otros planes. Al final cosí y fruncí el dobladillo a mano, dejándolo con las ondas parecidas a las de sayaka. Un consejo: si pensáis fruncir directamente una prenda, sin añadirle una zona fruncida después, añadid mucha más tela de la que envuelve a vuestro cuerpo. Por suerte mi camisa era grande, pero cuando me la puse fruncida la primera vez noté cierta tensión en la costura y tuve que soltarme algunas zonas para evitar que rompiera del todo. Al final y tras unas horas cosiendo a mano, la camisa estuvo terminada.

Pero mi odisea continuaba. En primer lugar, porque las medias eran imposibles de encontrar. Yo pensaba que las medias blancas hasta por encima de la rodilla existían, pero un rápido vistazo a las tiendas como calcedonia o similares me demostró que no. Ni siquiera había medias blancas para adultos, como si fuera una blasfemia llevar algo así. Estuve pensando pasar por un sex-shop y encontrar algo cuando de pura casualidad eché un vistazo a unos chinos en halloween y las encontré entre otras medias más típicas de esa época, como son las cubiertas en sangre o con telarañas. Después de estar muriendo por encontrarlas (no existían ni en páginas de internet especializadas en calcetines y medias), creo que sonó el aleluya. No dudé y en dos segundos estaba saliendo de la tienda con mis medias. En esa misma tienda, poco después, compraría los guantes blancos.

Y llegamos a mi horror máximo: la falda. Como os describí antes, la falda era plisada y desnivelada. Si me preguntáis, eso se traduce en el horror más absoluto. Intenté seguir un tutorial especializado en la falda de sayaka, pero fue un poco desastre. Primero te daban unos cálculos que a mi, leyendo, me parecían lógicos: divides la falda en varios pliegues de una medida concreta y luego lo vas doblando. Pero no encontraba la forma de que me quedara con el ancho apropiado para coser, así que solo pude mirarlo, llorar al no entender qué tenía que hacer, y despertarme a las dos de la mañana para al menos hacer algo y no mandar a la mierda todo el cosplay. Finalmente necesité tres partes para hacer la falda, añadiendo luego el dobladillo para la cintura y, por supuesto, la cremallera para subirme y bajarme la falda (mi madre cuando le dije lo de la cremallera me preguntó si no era mejor una cintura elástica y yo, al borde de matar a alguien, casi cometo un matricidio. Hacer cosplays en el último momento no es recomedable). El resultado es aceptable porque, de nuevo, tuve que coser a mano toda la falda, pero al menos aprendí a hacer dobladillos bien y cada vez las puntadas me salían más rectas. Eso sí, podría haber escogido una cremallera mejor para la falda, todavía tengo que arreglar eso.

La capa no me costó tanto. Encontré un patrón que explicaba como hacer la forma de la capa de sayaka de modo que los hombros quedaran cubiertos y, tras pelearme un poco poniendo alfileres y recortando, el resto fue coser y cantar (o, en mi caso, coser y ver pokémon). Me quedó un poco más corta que la original, y no hice el cuello por el sencillo motivo de que las gargantillas me dan arcadas, pero estoy contenta con el resultado.


Me quedaban algunos detallitos como el cinturón o el adorno del pelo. El cinturón obviamente es comprado, y el adorno está hecho con goma eva dorada y una horquilla del mismo color. Pensé en pegarlo a la peluca en caso de no sostenerse, pero aguanta bastante bien y en su sitio durante todo un día. También compré lentillas azules y la parte más divertida de hacer de este cosplay: la gema de alma.

En el ombligo de sayaka hay una gema con forma de luna y borde dorado que debíamos hacer. Tras una búsqeda exhaustiva por los centros comerciales y chinos locales, llegué a la conclusión de que nadie hace cubiteras con forma de luna, ni existe molde alguno de silicona con esa forma. Por ello y resignada, acabé haciendo un molde con fimo.
Saludad a mi torpeza natural para moldear


¿Y para qué, os preguntaréis? Porque, según los tutoriales de internet, las gemas se hacen con resina epoxi o de poliester, teñidas con laca de bombilla. Compramos la resina y la laca en una tienda de pinturas que también contaba con una zona para carrocerías, acompañada de su catalizador. La resina de poliéster es altamente tóxica y por ello trabajamos con guantes y mascarilla. Pesamos la resina (para saber la cantidad de catalizador necesaria para que endureciera) y echamos laca de bombillas. En este momento descubrimos que también sirve tinta de rotulador, ya que María necesitaba una gema morada y la laca violeta era azul. Tras mezclar y obtener el color deseado, añadimos el catalizador y volcamos el contenido en el molde previamente cubierto con vaselina (o aceite). Como nos sobraba y maría tenía una cubitera de plástico, hicimos varias semiesferas de distintos colores. Y aquí es mejor que recomiende decir que vale más echar menos catalizador que en exceso, ya que la reacción que se produce entre la resina y el catalizador es exotérmica, libera calor y puede llegar a derretir el plástico. El molde de fimo es reutilizable y, como tenía tiempo, hice dos gemas y aproveché para echar una capa sobre la primera que hice, que había quedado un poco rugosa. Finalmente tenía el cosplay hecho, y pegarlo a la tripa fue tan sencillo como usar cinta de doble cara (aunque admito que alguna solución algo más duradera no estaría mal).


Así que aquí lo tenéis. Puede que me falten algunas cosas, como el cubrefalda, las mangas azules o la espada, pero serán detalles que vaya añadiendo al cosplay con más calma. De momento Sayaka, junto con mis compañeras Homura y Mami, fue un éxito y lo pasamos en grande.



¿Vosotros sois cosplayers? ¿Tenéis algún truco low cost a la hora de disfrazaros?

#SalonMangaBCN 2015: mi experiencia

¡Holahola!
Como siempre cuando voy a un evento, me gusta hacer una crónica de él. Y justo coincide que acabo de volver del salón del manga de barcelona, organizado en la fira montjuic entre el 29 y el 1 de noviembre. Yo asistí tres dias, de viernes a domingo, y la experiencia, como siempre, es agotadora pero satisfactoria.
Puede que, si habéis estado un poco atentos al tema del salón, sepáis que las entradas estaban casi agotadas antes de que este empezara. Las entradas para el sábado 31 fueron las primeras en agotarse, seguidos de los bonos y de las del domingo 1. Si no podías comprar la entrada por internet, no ibas.
La entrada normal costaba ocho euros más cincuenta céntimos de gastos de gestión, y luego llegaba un pdf al correo que se podía imprimir o descargar la apk de passwallet para tener la entrada en el móvil. El bono tenía un precio de 24 euros, es decir, te salía rentable si ibas tres días mínimo. Yo cogí bono.

Y aquí mi experiencia resumida de los tres días.

Viernes 30.


Tras despertarme a las 5 de la mañana y coger un vuelo desde Asturias a las siete, llegamos al apartamento donde nos quedábamos a las 11. Salimos de ahí rondando la una. Mis compañeras vestían de sims alienígenas. Yo no había encontrado el rombo y acabé resignada y yendo de persona (creedme, no me dolió tanto no ir cosplayada).
La entrada al recinto fue rápida, casi sin colas, lo cual estuvo bien (la mayoría de la gente estaba saliendo a comer). Nosotras entramos directas a la zona de stands y comenzamos a hacer rondas y ver el panorama.

El salón del manga se dividía en tres recintos. Uno de ellos era básicamente el de merchandising y fanzines, intercalado con algna exposición y la zona de pokémon. Aquel era el recinto más grande y por regla general, el más atestado. Dimos tres cuartos de ronda de reconocimiento antes de sentarnos a comer (yo bocadillo casero y ellas yakisoba, también traído de casa) en el pabellón de comida. Ahí descubrimos el sitio que sería nuestro puesto de “me aburro”: el stand de tictacs, que servía tictacs gratis de menta, fresa, cereza y naranja. Tras unas cuantas veces descubrimos que el de fresa era el más rico e intentábamos siempre coger de ese. Y al momento de escribir esta entrada tengo el bolso lleno de tictacs todavía, así que imaginad las veces que pasamos.
Después de comer nos acercamos a ver el concurso de cosplay, que ofrecía puestos en concursos internacionales de diversos lugares. Aquellos cosplays estaban muy lograds, aunque estuvimos un buen rato preguntándonos como era que casi nadie ya llevaba un cosplay de anime o manga y era de casi cualquier cosa. Pero sin duda había mucha dedicación y técnica, tanto en actuación como en la elaboración de los cosplays. Por desgracia era algo muy largo y acabamos cansándonos y volviendo a dar vueltas por el salón.

Encima del recinto de merchandising habían abierto una zona de talleres: había un taller de reiki y de shiatsu, uno de meditación, japonismo, comida macrobiótica y la ceremonia del té. Por desgracia para nosotras, los talleres de masajes estaban completos y nos quedamos sin relajación. Intentamos ir a una charla pero, al estar en catalán, seguimos mirando pabellones.

Había otro dedicado al cosplay y a stands de ciertos podcasts de radio y similares. Existía también alguna que otra tienda, como el stand de sextories que por desgracia no volví a pasar por ahí, porque me quedé con ganas de comprarme algún marcapáginas. A la próxima me llevo el librito también, lo prometo, que siempre se los robo a mis amigas.

Después de muchas vueltas coincidí con mis gemas de cristal favoritas, Brezo, Saül y Carol, que iban de Steven Universe. Era increíble ver el escudo de Saul, hecho con un espejo y que no pesaba casi nada. Me quedé con ganas de una foto ese día, pero cada uno acabó yendo por su lado y a nosotras nos quedaban cosas por mirar (sí, volver al stand de tictacs). Tras mucho tiempo en el salón intentando verlo todo, decidimos volver andando al apartamento. Estábamos a diez minutos del salón, aunque ya habíamos decidido que al día siguiente iríamos en metro. Ir en cosplay no perdona.

SABADO 31- Sayaka


Recordadme por favor que vestirnos de cosplay no es algo que se haga rápido. Nosotras nos habíamos decidido a ir temprano al salón, y yo me había despertado a la hora y estaba vestida cuando llegué al cuarto de María y Marina, que seguían en la cama. Me lo tomé con calma igual, desayunando y acabando de arreglarme mientras ellas se ponían en marcha.


Después llegó el terrible momento del maquillaje. Si nos preguntáis por qué aprendimos a maquillarnos, posiblemente la respuesta sea para el cosplay. María me dio algunos consejos como ponerme primero las lentillas de color antes de maquillarme y sí, es verdad. Mis lentillas son enormes (15mm de diámetro) y para alguien nada acostumbrada a las lentillas y además con unos ojos pequeños, era un suplicio ponérmelas. Cuando acabé me lloraban los ojos, así que me fui poniendo el gorro de peluca y empecé a ponerme corrector y base, antes de seguir con los ojos y el pintalabios. Para cuando salimos eran las 11 y nuestras esperanzas de no hacer cola se esfumaron nada más llegar.

Y aquí viene lo gracioso.

Nos colamos.

Sin querer.

Salimos del metro y no sabíamos donde empezaba y donde acababa la cola, así que mientras buscábamos y seguíamos una fila, encontramos un hueco y nos colocamos. Y como nosotras, varias personas detrás nuestro. Nos quedamos ahí y aunque me sonaba muy raro que la cola diera toda la vuelta al recinto, lo dejamos estar. Hasta que escuchamos a los de delante decir que llevaban 2h30minutos de cola y nosotras llevabamos apenas 30 minutos. Agradecimos al cielo esa extraña fortuna y nos quedamos ahí durante el resto de la cola, que por suerte ya no fue tanto.

Aquel día fue entretenido, porque cuando vas con un cosplay que te has currado, la gente suele agradecertelo con fotos. Sobre todo me hizo ilusión ver que la gema de alma que tenía que pegarme al estómago aguantase en el 90% de las fotos (en una se me cayó). Ah, la cinta de doble cara funciona bastante bien para estas cosas, niños.


Tras un largo día dando vueltas, intentamos ir a pedir comida a la hora en la que todo el mundo, en el día más lleno, estaba en el salón. Hicimos cola durante dios sabe cuanto y cuando llegamos al final, no había arroz con curry que era lo que quería comer Marina. Al final, sobre las cinco decidimos que el día había sido muy largo y volvimos a casa, total, el salón estaba a reventar, teníamos muchos objetos y yo, la mujer que llevaba el bolso de las 3, estaba cansada. Aunque por suerte yo iba de plano, jeje.

La noche la dedicamos a ir al cine a ver rocky horror picture show, peli de culto por excelencia, y ahora mi novio me odia por ello (el pobre, admitámoslo, es muy rara, pero es genial). Nos acostamos muy tarde y decidimos que el domingo iríamos tarde al salón.

DOMINGO 1.- Yuri (King of Fighter)


Desperté sobre las 11 y me quedé en la cama leyendo porque no me quedaba otra, hasta que Marina y María despertaron en el salón. Aproveché y preparé mis bocadillos de embutido para el salón y, como ya no comía más allí, me desayuné el resto de embutido. Porque me paso los informes de la OMS por el forro.

El cosplay de Yuri era muy sencillo de ponerme, y tampoco había que maquillar demasiado. Base, unas sombras color tierra, pintalabios Nude y ya estaba. Cuando terminé me puse el flequillo y la cinta roja en la frente, y ya estaba hecho. Es lo bueno de tener pelo castaño y lo bueno de las extensiones de flequillo (que adoro sobremanera).


Tras comer llegamos al salón sobre las 4, y la verdad es que desearía haber llegado un poco antes. Pese a conocerme ya de memoria las tiendas, el domingo no dejaba de ser el día en el que hacían un poco de descuento, y aún me quedaban cosas que comprar: regalos y algún fanart. Por otro lado, algunas cosas no pude comprarlas porque se agotaron (una bolsita de chapas sorpresa que tenía dibujado un eevee, soy predecible) y otras podría haber caído pero no tuve tiempo para la tentación. Además yo salía antes porque cenaba fuera con Martín, lo que me dejó menos tiempo que María y Marina en el salón. Ellas aprovecharon las ofertas de último momento de la cafetería para ponerse como cerdas y yo me quedé con algunos fanarts, muchos fanzines y ganas de más.

Por lo menos volví a casa contenta, con emoción y energías, y sabiendo que el salón del manga de Barcelona es uno de los salones donde mejor lo paso, pese a que me duela pagar todo lo que hay que pagar para ir allí. La visita es totalmente recomendable para los fans del manga y el anime y ya casi tengo que pensar los cosplays del año que viene.

Alguno reciclaré. Por mis narices que alguno reciclo. No me he cosido sayaka a mano para nada.

¿Vosotros habéis ido alguna vez al salón del manga? ¿Qué es lo que más os gusta de estos sitios?

Pronto entradas individuales hablando de cada cosplay, ¡porque si no hablo de ellos no soy feliz!

¡Un besín!

Rese-libros: el marciano, de Andy Weir

Tengo la sensación de que todos estamos haciendo lo mismo: hablar del marciano. O más bien tengo la esperanza de que sea así. Porque supongo que con la salida de la película y lo que suele pasar en estos casos, el libro haya sufrido un boom de lectores los últimos días.
O eso espero.

La verdad es que yo aproveché que estaba de oferta el día del libro, no sé si estaba incluso a menos de un euro. Me acuerdo que el archivo digital era barato y yo he llegado a la conclusión de que los archivos digitales baratos son comprables. Por desgracia sigo teniendo la pelea de amazon con el DRM en las cosas compradas, nada que mis dotes de mujer de pata de palo con un parche en el ojo que bebe ron no pudiera solucionar.

En fin. Al fin decidí empezar a leerlo después de una corta charla con Mangri por MDs en twitter. Y gracias a dios que me decidí porque quedé encantada.

Por si no sabéis de qué va la cosa, pese a lo intuitivo de su nombre, el marciano es la historia de Mark Watney, un hombre que queda aislado en el planeta rojo, y su lucha por sobrevivir hasta la próxima exploración que pueda llevarlo a casa.

Durante 300 páginas que ocupa el ebook estamos siguiendo la pista de los esfuerzos del botánico e ingeniero mecánico por sobrevivir en la adversidad que es el planeta aislado. Es una novela que roba la tensión y las horas de sueño. Prefiero no decir aquí la hora a la que dejé de leer la primera vez, era un debate entre mi cansancio y mis ganas de seguir leyendo y, un poco, mi conciencia.
Además, debo añadir que el nivel técnico y científico de la novela es apasionante. Como protobióloga, el hecho de encontrar una novela bien explicada y coherente siempre hace que me emocione, y llore cuando las leyes de la ciencia se ignoran (no estoy mirando al corredor del laberinto, de verdad que no). Pues en esta creo que hasta lloré de felicidad. No sé como lo habrá pasado la gente no tan amante de las cosas técnicas y la ciencia, pero yo creo que hasta escuché el aleluya.

Los peores momentos de la vida son anunciados por pequeños detalles que observamos: el bultito en el costado que antes no tenías; llegar a casa para estar con tu mujer y ver dos copas de vino en el fregadero; cada vez que escuchas "interrumpimos este programa….".
Es cierto que cuando avanza la novela vas respondiéndote la duda de si morirá o no. Supongo que hay momentos en los que dudas, ves la cuenta de páginas restantes y la duda se disipa. Así hasta el final. Pero aunque quitemos esa tensión final existente a intervalos, la historia en sí es un gusto de leer. La capacidad de resolución de problemas de Mark y la lucha por la supervivencia, ese instinto más básico, es admirable. Es una lucha por no detenerse, por seguir siempre adelante.

La vida es asombrosamente tenaz. Se resisten a morir tanto como yo
Puede que disfrutara de la parte técnica de la historia o de la capacidad cómica de nuestro peculiar marciano, pero creo que lo que más me gustó fue ese final que me hizo hasta soltar una lagrimita. Sin duda alguna es una de las obras con las que más he disfrutado del año, en la que no me costó nada entrar pero me dolió tener que dejar atrás. Supongo que Mark no sintiera lo mismo al dejar atrás Marte, pero cuando una historia es buena, duele cerrar el libro.

En resumen, mi experiencia con el libro ha sido tan buena que se lo he recomendado a mi madre, a Martín y a su madre. Este libro me ha llegado a la patata (pun intended).

¿Y vosotros? ¿Lo habéis leído? ¿Qué os ha parecido?
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Rese-Series: Steven Universe

¡Holahola!
*Quita el polvo al blog*
A ver, va siendo hora que vuelva por aquí... ¡Y qué mejor que con una serie cortita para toda la familia! He creído oportuno hablaros de esta perla (pun intended) de la animación infantil. Sí, os voy a hablar de una serie de dibujos animados, una serie para un público muy infantil. Pero no creáis que es menos por eso. Esta serie habla de muchas cosas, que su público sean niños no tiene nada que ver, porque sin duda pueden disfrutarla todos.


Steven Universe nos habla de Steven Universe, un niño que no es para nada normal. En primer lugar, no va al colegio. Su padre vive en una caravana y él vive con tres madres. Ah, y es mitad alienígena.
Ah, y sus tres madres son alienígenas también. Las Gemas de Cristal.
Conocí la serie gracias a que de golpe todo mi tumblr se empezó a llenar de gifs y fanarts de la serie. Como mucha gente, empecé a verla al ver que había un reparto diverso y con una historia interesante. Y porque tanto oir Gema como que parecía llamarme (pun intended).

Tenía una idea vaga de qué iba a encontrarme cuando empecé a ver la serie: unas criaturas alienígenas instaladas en este planeta luchando contra monstruos, y un niño pequeño. Relaciones claramente fuera de la norma pero explicadas de un modo muy sutil que animan a los niños a aceptar estas situaciones sin que sean claramente impuestas en ellos. Representación física, con personajes de diferentes formas y colores (literal).

En general, la historia tenía buena pinta.
Pero no creí que hubiera llegado a involucrarme tanto. La forma de suceder toda la historia, tan suave, en tan pocos capítulos, no podía hacerme sentir tan feliz, triste, tan emocionada. Pero lo hizo. Cada capítulo que veía acababa más envuelta en esa trama divertida, empatizaba más con los personajes, que además muchos ellos se salen de la norma y los estereotipos, y disfrutaba con la historia que nos iban contando. Ahora vivo por el capítulo que sale cada semana y disfruto una barbaridad con cada nuevo dato que nos dan sobre las gemas y su tierra natal. La forma en la que los personajes son capaces de decir tanto con tan poco, y no solo eso, sino encima evolucionar, en un intervalo de 11 minutos, nos dice mucho de la forma de narrar de Rebecca Sugar, la productora. Que además es otro plus que sea la primera serie de Cartoon Network producida por una mujer. En pleno siglo XXI, pero bueno, poco a poco.


Es una historia cargada de sentimiento, con unos escenarios muy pero que muy bonitos, y bueno, los personajes a mí me han conquistado. Por no hablar de lo fan que soy de sus canciones.
De verdad que la serie es perfecta para ratos cortos, para momentos que no sabes qué quieres hacer, aunque es peligrosa: luego no podrás dejar de cantar sus canciones.

¿Vosotros habéis visto la serie? ¿Tenéis algun personaje favorito?
Yo os dejo una pista :3
¡Un besín!